Personas

Descrip­ción: Grupo de seis niñes lle­van­do baldes de agua, sobre las vías del tren. Ris­ar­al­da, Colom­bia, 2019.

Quienes me acom­pañan en esta inves­ti­gación con­sti­tuyen un grupo de per­sonas con expe­ri­en­cias y rela­ciones difer­entes con la des-apari­ción forza­da de per­sonas en Colom­bia. Esta red afec­ti­va se car­ac­ter­i­za por su diver­si­dad: 1) dos mujeres que viv­en en difer­entes regiones del país y com­parten la expe­ri­en­cia de ser famil­iares de per­sonas desa­pare­ci­das 2) un grupo de niñas, niños, mujeres y hom­bres campesinos que viv­en el la rivera del río Cau­ca y que se han vis­to expuestas/os a la desapari­ción de per­sonas en otras cir­cun­stan­cias y for­mas, 3) un dúo de artis­tas quienes explo­ran los efec­tos de esta for­ma de vio­len­cia a par­tir del tra­ba­jo par­tic­i­pa­ti­vo con la comu­nidad de la rivera del río Cau­ca, y 4) un antropól­o­go forense y una médi­ca forense que trabajan/trabajaron para enti­dades estatales. Estas per­sonas no cor­re­spon­den a una selec­ción con­scien­te­mente delib­er­a­da de mi parte (como inves­ti­gado­ra), y muchos menos arbi­traria. Por el con­trario, esta red ante todo afec­ti­va, responde a un diál­o­go que evolu­cionó a través de intere­ses comunes y dio paso a un grupo trans­gen­era­cional con expe­ri­en­cias, per­spec­ti­vas e his­to­rias muy diversas.

¿Cómo nos encontramos?

Como parte de la nat­u­raleza de este tipo de inves­ti­ga­ciones conocí a estas per­sonas gra­cias a algu­na ami­ga, ami­go o famil­iar que me puso en con­tac­to con ellas/os —en con­tex­tos alta­mente vul­ner­a­bles y expuestos a la vio­len­cia; donde las per­sonas no se sien­ten seguras de hablar abier­ta­mente al respec­to. En algunos casos, nue­stro encuen­tro se hizo posi­ble gra­cias a una pequeña red de con­fi­an­za que derivó de un proyec­to ante­ri­or. Durante y después de los recor­ri­dos por Villav­i­cen­cio, Bel­trán, Bogotá y Medel­lín, espon­tánea­mente fueron toman­do rel­e­van­cia, con­tinuidad y pro­fun­di­dad, las expe­ri­en­cias de seis per­sonas: Martha, Adri­ana, les niñes de Bel­trán, Jaime, María Inés, Yor­la­dy y Gabriel. Si existe algu­na lóg­i­ca o cor­re­spon­den­cia en este grupo, podría enten­der­se a par­tir de la idea de lo com­ple­men­tario. Por un lado, están quienes bus­can y esper­an a sus famil­iares desa­pare­cides, y por el otro, quienes se rela­cio­nan con este fenó­meno en otras cir­cun­stan­cias a par­tir del encuen­tro y rescate de cuer­pos de per­sonas no iden­ti­fi­cadas, labores de iden­ti­fi­cación humana (genéti­ca) y pro­ce­sos artís­ti­cos comu­ni­tar­ios (rela­ciona­dos con la desapari­ción de personas). 

En cuan­to a las otras per­sonas pre­sen­tadas aquí, el reconocimien­to que hago responde a que con ellas tuve la opor­tu­nidad de tra­ba­jar a pro­fun­di­dad y por un perío­do de tiem­po más pro­lon­ga­do. En otros casos y con otras per­sonas, decidí no seguir en con­tac­to o sim­ple­mente no logramos lle­var a cabo ningún encuentro. 

Esta red de tra­ba­jo y afec­tos tam­bién incluye a las per­sonas que no están local­izadas en Colom­bia y que han sido fun­da­men­tales en este pro­ce­so: Eduar­do Jorge de Oliveira y Andrea Botero, mis guías y super­vi­sores académi­cos; mis com­pañeras de inves­ti­gación, Iris y Clara; a mi famil­ia exten­di­da en Suiza, quienes me han dado amor, feli­ci­dad y apoyo en muchos sen­ti­dos: Amsél, Zeynep, Felipe, Car­la, Nas­ta­sia, Adri­ana, Jose, Pas­cal, Palo­ma, Sara, Gabi, Ken­za, Vin­cent y Malte. Tam­bién me parece impor­tante man­i­fes­tar mi agradec­imien­to a quienes por diver­sas cir­cun­stan­cias, situa­ciones y pro­fun­das difer­en­cias, ya no me acom­pañan (y deci­do no nom­brar­les directamente). 

A todes, muchas gra­cias por estar pre­sentes en mi vida y en el com­ple­jo pro­ce­so de hac­er­nos pre­gun­tas e inves­ti­gar sin sep­a­rarnos de los afec­tos y el cuidado.

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