{"id":46,"date":"2024-11-10T14:55:37","date_gmt":"2024-11-10T13:55:37","guid":{"rendered":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/?post_type=chapter&#038;p=46"},"modified":"2025-05-20T16:17:32","modified_gmt":"2025-05-20T14:17:32","slug":"abalo-gomez","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/chapter\/abalo-gomez\/","title":{"raw":"Resistencia y retorno de Guillermo de Torre","rendered":"Resistencia y retorno de Guillermo de Torre"},"content":{"raw":"<h6 style=\"font-weight: 400\">Universit\u00e4t Bern \/ Grupo de Investigaci\u00f3n Valle-Incl\u00e1n de la Universidade de Santiago de Compostela<\/h6>\r\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>Abstract:<\/strong> Guillermo de Torre (1900-1971) keeps occupying a <em>non-place<\/em> in the annals of the Spanish Literature, partly due to the fact that he developed his intellectual career in a physical, political and aesthetic <em>third-space<\/em>. The context in which he introduced his works \u2014affected by the logic of the Francoist dictatorship and the Cold War\u2014 prevented the reception of his proposals, which questioned not only the political, but also the aesthetic and idiosyncratic polarisation of our modernity. Despite his resistance movement and his return to the lost cultural field, especially during the 60s, Guillermo de Torre keeps occupying a marginal place in the Spanish historiography.\r\n<span style=\"color: #ffffff\">c<\/span>\r\n<strong>Keywords:<\/strong><span style=\"text-align: initial;font-size: 1em\"> Guillermo de Torre; <em>tercer-espacio<\/em>; historiograf\u00eda espa\u00f1ola<\/span><\/p>\r\n\r\n<h1><strong>1 Introducci\u00f3n<\/strong><\/h1>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">El cr\u00edtico Guillermo de Torre sigue ocupando un <em>no-lugar<\/em> en la historiograf\u00eda de la literatura espa\u00f1ola debido en gran parte a esa suerte de <em>tercer-espacio<\/em> en el que desenvolvi\u00f3 su trayectoria intelectual. Su comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno literario y pol\u00edtico de la modernidad est\u00e9tica lo condujo hacia un espacio membrana, un espacio liminar que funciona como una suerte de puente entre dos polos dentro de una concepci\u00f3n binaria de los espacios (f\u00edsico, pol\u00edtico, literario) (Bhabha 2002), en el que Torre acab\u00f3 por acomodar todos sus plantea\u00admientos.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">El caso de Guillermo de Torre es emblem\u00e1tico porque ocup\u00f3 un <em>tercer-espacio<\/em> f\u00edsico (a caballo entre Espa\u00f1a y Argentina), pol\u00edtico (fue un republicano, pero liberal y no revolucionario) y literario (defendi\u00f3 una <em>literatura responsable<\/em>, integradora de la experimentaci\u00f3n vanguardista y el compromiso social).[footnote]<em>La literatura responsable<\/em> es el ideal literario con el que Torre respondi\u00f3 al debate del <em>engagement<\/em> instalado durante la modernidad est\u00e9tica en Europa y quiso resolver el falso dilema que hab\u00eda categorizado la producci\u00f3n <em>literaria contempor\u00e1nea<\/em> entre <em>literatura comprometida o literatura pura<\/em>. Su respuesta: <em>literatura responsable<\/em>, \u201ctan lejos del sectarismo como de la gratuidad\u201d (Torre 1958: 185).[\/footnote] Esto es, siempre se movi\u00f3 en un espacio frontera que, volviendo a Bhabha (2002: 20), \u00abdespliega y desplaza la l\u00f3gica binaria mediante la cual suelen construirse las identidades de la diferencia, es decir, negro\/blanco, yo\/otro\u00bb, rechaza \u00abla estructuraci\u00f3n hegem\u00f3nica de los campos\u00bb y nos obliga a \u00abredefinir los l\u00edmites simb\u00f3licos entre los extremos\u00bb. Como cabr\u00eda esperar, en estos <em>terceros-espacios <\/em>se han construido identidades innovadoras de cuestionamiento y de colaboraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de fricci\u00f3n (Bhabha 2002: 18), como fue la de Guillermo de Torre.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">En lo que sigue repasaremos la forja de este <em>tercer-espacio<\/em> (que comenz\u00f3 siendo f\u00edsico y acab\u00f3 por ser tambi\u00e9n pol\u00edtico y literario) en el que Guillermo de Torre lleg\u00f3 a gozar de cierto \u00e9xito hasta que la fisura de la Guerra Civil polariz\u00f3 los posicionamientos a tal punto que los <em>terceros-espacios<\/em> quedaron relegados a lugares marginales sin retorno. Finalmente veremos que, pese a sus maniobras de resistencia a la invisibilidad y sus intentos por hacer de esta tercera v\u00eda un lugar s\u00f3lido y leg\u00edtimo, especialmente en su retorno editorial a Espa\u00f1a durante los a\u00f1os sesenta, su identidad descentrada lo conden\u00f3 a ocupar un <em>no-lugar<\/em> en el que todav\u00eda lo arrinconan los anales de la literatura espa\u00f1ola.[footnote]La reciente y magistral biobibliograf\u00eda de Guillermo de Torre, publicada por el profesor Domingo R\u00f3denas de Moya, <em>El orden del azar<\/em>. <em>Guillermo de Torre entre los Borges<\/em> (Anagrama, 2023), ha conseguido revertir parcialmente esta situaci\u00f3n.[\/footnote]<\/p>\r\n\r\n<h1><strong>2 La forja del <em>tercer-espacio <\/em><\/strong><\/h1>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Guillermo de Torre naci\u00f3 con el siglo y creci\u00f3 al comp\u00e1s de los movimientos de vanguardia. Este fue el h\u00e1bitat natural de un joven Torre que alcanz\u00f3 la edad adulta en 1918 y habr\u00eda de ser su lanzadera para convertirse en el abanderado del nuevo r\u00e9gimen literario. Desde la joven edad de diecis\u00e9is a\u00f1os lla\u00adm\u00f3 a las puertas de autoridades vanguardistas en busca de padrinos que le abriesen camino, <em>vgr<\/em>. la correspondencia que cruz\u00f3 con Cansinos Assens entre 1916 y 1919 (Garc\u00eda 2004). Sus tempran\u00edsimas colaboraciones en las revistas de la \u00e9poca \u00able valieron un puesto destacado en la cr\u00edtica de los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los veinte\u00bb (L\u00f3pez Cobo 2016: 70) y, antes de publicar <em>Literaturas europeas de vanguardia <\/em>(1925) ya hab\u00eda firmado numerosos art\u00edculos con excelente acogida en revistas vanguardistas de alcance internacional (Soria Olmedo 1988), colaborado en <em>Revista de Occidente<\/em> desde 1924 y traducido o versionado a c\u00e9lebres poetas franceses (Apollinaire, Reverdy, Cocteau, Cendrars o Max Jacob). Sin olvidar que se hab\u00eda dado a conocer como creador de vanguardia con dos trabajos clave: <em>Manifiesto Vertical<\/em> <em>Ultra\u00edsta <\/em>(1920) y el poemario <em>H\u00e9lices<\/em> (1923). En 1925, <em>annus mirabilis<\/em> de la vanguardia espa\u00f1ola, public\u00f3 su virtuoso trabajo <em>Literaturas europeas de vanguardia<\/em> y termin\u00f3 de afianzar su centralidad en el campo literario espa\u00f1ol (Abalo G\u00f3mez 2024a).<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">No obstante esta prematura legitimaci\u00f3n, Guillermo de Torre pronto se adentr\u00f3 en el <em>tercer-espacio<\/em> al comenzar a explorar al mismo tiempo el campo literario argentino. Se\u00f1ala R\u00f3denas de Moya (2013: 24) que con la publicaci\u00f3n de <em>Literaturas europeas de vanguardia<\/em> el cr\u00edtico ya estaba ac\u00adtuando \u00abcomo corredor literario y enlace intercontinental\u00bb, una condici\u00f3n que pronto iba a definir su identidad diferencial. Torre procur\u00f3 divulgar sus trabajos en revistas porte\u00f1as y public\u00f3 tempranamente en <em>Mart\u00edn Fierro, Proa o Nosotros<\/em>. Su libro <em>Literaturas europeas de vanguardia<\/em> fue profusa y positivamente rese\u00f1ado en Argentina, entre otros, por su cu\u00f1ado Borges. Cuando el cr\u00edtico desembarc\u00f3 en Buenos Aires en agosto de 1927 con motivo de su matrimonio con Norah Borges, el campo literario bonaerense lo estaba esperando. All\u00ed residi\u00f3 durante cuatro a\u00f1os y medio y su aclimataci\u00f3n fue extraordinaria. En menos de un a\u00f1o se hab\u00eda convertido en redactor de <em>La Naci\u00f3n<\/em> y secretario del suplemento literario, colaborador asiduo en <em>Caras y Caretas<\/em>, <em>El Hogar <\/em>o <em>S\u00edntesis<\/em>, adem\u00e1s de primer secretario de Victoria Ocampo en la emblem\u00e1tica <em>Sur<\/em>, donde acab\u00f3 de consolidar su prestigio como cr\u00edtico literario universalista. Desde estas tribunas, empujado por su af\u00e1n de interconectar e integrar, Torre edit\u00f3 y divulg\u00f3 a sus colegas peninsulares (Lorca, Gerardo Diego, Alberti, Ayala, Jarn\u00e9s o Ernestina de Champourc\u00edn), hasta convertirse en muy poco tiempo \u00aben un agente mediador de primer\u00edsima importancia\u00bb (Zuleta 1993: 20). Aun as\u00ed, tras la proclamaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica, Guillermo de Torre quiso regresar a Espa\u00f1a y en febrero de 1932 la familia estaba de vuelta: Torre desembarcaba \u00abcon una personalidad intelectual ya s\u00f3lidamente perfilada\u00bb (Zuleta 1993: 27). Durante los escasos cuatro a\u00f1os previos a la Guerra Civil, el cr\u00edtico sigui\u00f3 apuntalando su condici\u00f3n de puente literario entre las dos literaturas hisp\u00e1nicas: vinculado al campo bonaerense mediante su labor en <em>Sur<\/em> y otras revistas argentinas, as\u00ed como manteniendo una activa correspondencia con sus colegas latinos y a la vez colaborando en numerosos diarios espa\u00f1oles: <em>El Sol, Luz, Diario de Madrid, Diario Mundo, Revista de Occidente, Gaceta de Arte o \u00cdndice Literario<\/em>.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">El estallido de la Guerra Civil le arrebat\u00f3 su espacio f\u00edsico e intelectual natural, aunque para \u00e9l no supuso el hiato profesional que fue para muchos de sus colegas. Torre sali\u00f3 del pa\u00eds rumbo a Buenos Aires y antes de su llegada ya hab\u00eda sido requerido por Gonzalo Losada para asesorar un proyecto editorial que resultar\u00eda la potente editorial hom\u00f3nima. Desde 1937 Guillermo de Torre dise\u00f1\u00f3 y dirigi\u00f3 varias colecciones que son expresivas de su inter\u00e9s por seguir fortaleciendo el puente y con \u00e9l afianzar su identidad en ese <em>tercer-espacio<\/em> poco explorado hasta la fecha. Su extraordinaria actividad en la editorial le llev\u00f3 a ocupar un lugar preeminente en la edad de oro de la edici\u00f3n en Am\u00e9rica Latina y a proyectarse no solo como uno de los mayores editores y cr\u00edticos del panorama hisp\u00e1nico sino, sobre todo, como un mediador sin parang\u00f3n entre la literatura de las dos orillas. Si bien es cierto que la centralidad que Torre adquiri\u00f3 en el campo latinoamericano no tuvo parang\u00f3n, muy a su pesar y empero sus notables esfuerzos, en el campo espa\u00f1ol de posguerra. La posibilidad de sobrevivir en ese <em>tercer-espacio<\/em> que con tanto esmero hab\u00eda venido construyendo desde el arranque de su carrera, quedaba frustrada por los acontecimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\r\n\r\n<h1><strong>3 Del <em>tercer-espacio<\/em>\u2026 al <em>no-lugar<\/em><\/strong><\/h1>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Desde 1937, Buenos Aires le dio a Guillermo de Torre una tribuna literaria e intelectual magn\u00edfica. Sin embargo, no resultaba suficiente para llegar al p\u00fablico natural que el curso de la historia hab\u00eda o bien desperdigado a lo largo y ancho del globo o bien clausurado al otro lado del Atl\u00e1ntico. Torre no dejaba de sentirse desubicado en el sentido m\u00e1s literal del t\u00e9rmino, no solo por haber perdido su emplazamiento natural sino, sobre todo, su condici\u00f3n de puente cultural entre las dos orillas.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Esta especie de <em>supervivencia deslocalizada<\/em> se fue acentuando con el paso del tiempo hasta que, entrada la d\u00e9cada de los sesenta el cr\u00edtico se empe\u00f1\u00f3 en revertirla. En cuanto el sistema literario peninsular cedi\u00f3 m\u00ednimamente a la recuperaci\u00f3n de la obra de los desterrados, se alz\u00f3 como portador de la memoria borrada, enfoc\u00e1ndose en escribir y editar <em>en <\/em>y <em>para<\/em> el p\u00fablico espa\u00f1ol (R\u00f3denas de Moya 2023: 430). Escribi\u00f3 m\u00e1s que nunca con el af\u00e1n de reencontrar a sus lectores perdidos, trabar y fortalecer el puente. Ten\u00eda muy claro el objetivo: \u00ababrir el camino hacia una inteligencia sobre las bases de la concordia y libertad, entre los emigrados y los que han permanecido en Espa\u00f1a\u00bb (Zuleta 1993: 39). Por eso edit\u00f3 toda su producci\u00f3n en Espa\u00f1a (nada menos que quince t\u00edtulos), en sellos atra\u00eddos por la prosa de ideas del exilio (Taurus, Guadarrama, Seix Barral, Gredos, Alianza), hasta lograr \u00abuna presencia en los anaqueles de las librer\u00edas espa\u00f1olas que ya no iba a abandonar hasta su muerte\u00bb (R\u00f3denas de Moya 2013: 85). Algunos de los t\u00edtulos m\u00e1s emblem\u00e1ticos que atestiguan sus maniobras de inserci\u00f3n son: <em>El fiel de la balanza<\/em> (Taurus, 1961); <em>La aventura est\u00e9tica de nuestra edad<\/em> (Seix Barral, 1962); <em>Historia de las literaturas de vanguardia<\/em> (Guadarrama, 1965); <em>Apollinaire o las teor\u00edas del cubismo<\/em> (Edhasa, 1967); <em>Del 98 al Barroco <\/em>(Gredos, 1969); <em>Nuevas direcciones de la cr\u00edtica literaria<\/em>\u00a0(Alianza, 1970).<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">No se trataba de retornar f\u00edsicamente (Torre viaj\u00f3 varias veces a Espa\u00f1a desde 1951 y lleg\u00f3 a pasar largas temporadas sin pretender quedarse), sino de recuperar el lugar que cre\u00eda merecer: iba en busca del espacio que las nuevas generaciones deb\u00edan darle en calidad de mayor, en calidad de portador de conocimiento, de pensamiento y del sistema de valores de la modernidad est\u00e9tica que el r\u00e9gimen hab\u00eda barrido y era preciso rescatar para sobreponerse a la quiebra de la tradici\u00f3n.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Sin embargo, la maquinaria de resistencia y retorno que Torre puso en marcha expresaba unos posicionamientos literarios y pol\u00edticos deudores de una tercera v\u00eda que resultaba dif\u00edcilmente aceptable para el p\u00fablico receptor del interior. Ejemplo de ello es la <em>non nata<\/em> revista <em>El Puente<\/em>, reconducida en la posterior colecci\u00f3n hom\u00f3nima (1963-1968), que Guillermo de Torre puso en marcha junto a algunos <em>intelectuales comprensivos<\/em> del interior (Ridruejo 1952: 5): Carles Riba, Jos\u00e9 Luis Aranguren y Juan Marichal. El proyecto hac\u00eda sistema con otras iniciativas que desde comienzos de los sesenta fomentaban el reencuentro intelectual y ocupaban un <em>tercer-espacio<\/em> inexplorado, que se quer\u00eda de colaboraci\u00f3n, de integraci\u00f3n, y desde el que se pretend\u00eda superar en t\u00e9rminos culturales pero tambi\u00e9n pol\u00edticos la brecha abierta por la fratricida guerra.[footnote]Destacan la obra de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Marra L\u00f3pez, <em>Narrativa espa\u00f1ola fuera de Espa\u00f1a<\/em> (1939-1961) (Guadarrama, 1963); la labor de <em>\u00cdnsula<\/em> en el rescate de nombres y textos del exilio, de <em>Revista de Occidente, \u00cdndice Literario<\/em> o <em>Papeles de Son Armadans<\/em>; la evidente tarea de <em>Cuadernos<\/em> (1954-1966) y de <em>Ib\u00e9rica. Por la libertad;<\/em> el encuentro entre exiliados y antifranquistas del interior en el IV Congreso del Movi\u00admiento Europeo en M\u00fanich en 1962; la colecci\u00f3n editorial <em>Ruedo Ib\u00e9rico<\/em> tambi\u00e9n clave en la labor de transmisi\u00f3n; o la pol\u00edtica editorial de Taurus que desde 1957 fue \u00abuna ventana abierta al ensayo ex\u00edlico\u00bb (R\u00f3denas de Moya 2021: 234), seguida por Guadarrama y Seix Barral. Se\u00f1alan con acierto Gracia y R\u00f3denas de Moya (2013: 87) que todo aquello fue \u00abuna llamada a despolitizar la actividad literaria y cultural\u00bb pues la entrada del exilio solo cab\u00eda dentro de un marco \u00abde asepsia pol\u00edtica\u00bb.[\/footnote] La naturaleza de esta tercera v\u00eda no era genuinamente cultural ni \u00fanicamente literaria, sino que ten\u00eda un notable trasfondo pol\u00edtico. Y dicho trasfondo concordaba con el que sosten\u00eda el <em>Congreso por la Libertad de la Cultura<\/em>y su buque insignia <em>Cuadernos<\/em>: promover la reconciliaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n entre los intelectuales del interior y del exilio y hacerlo desde un posicionamiento aparentemente apol\u00edtico, en este caso intraliterario, a fin de reconciliar los dos campos intelectuales fisurados por la Guerra Civil (Abalo G\u00f3mez 2024b). As\u00ed se lo trasladaba Torre a Max Aub pocos meses antes de lanzar el primer t\u00edtulo:<\/p>\r\n\r\n<blockquote>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">[El Puente] tender\u00e1, efectivamente [\u2026] a buscar, a consolidar m\u00e1s bien, un enlace entre los autores espa\u00f1oles del exilio y los de dentro de Espa\u00f1a solidarios en la misma actitud disidente. Nada de pol\u00edtica inmediata pero s\u00ed en su \u00faltima y superior intenci\u00f3n. Se nutrir\u00e1 preferentemente de ensayos sobre temas hisp\u00e1nicos e hispanoamericanos [\u2026] el editor quiere osadamente imprimir esos libros en Madrid, pues el prop\u00f3sito justamente es que sean le\u00eddos en Espa\u00f1a ciertos autores. [febrero de 1962]. (Gerhardt 2011: 243).<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<p style=\"font-weight: 400\"><em>A priori,<\/em> tanto el proyecto<em> El Puente<\/em> como la publicaci\u00f3n masiva en Espa\u00f1a de sus ideas \u2014unas veces en t\u00edtulos nuevos y otras en reediciones\u2014 presum\u00edan ser una inteligente y eficaz maniobra de inserci\u00f3n en el campo literario perdido. Sin embargo y, contra todo pron\u00f3stico, ni la colecci\u00f3n ni las obras de Torre recibieron la recepci\u00f3n ni la acogida esperada. \u00bfA qu\u00e9 se debi\u00f3?<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Como se ha estudiado en t\u00e9rminos generales, su mala recepci\u00f3n pudo partir de la \u00abfalta de entendimiento intergeneracional entre el exilio y el interior\u00bb, de la ausencia de frecuencia entre una \u00abdesmemoriada juventud presentista\u00bb y \u00ablos exiliados anclados en la Espa\u00f1a so\u00f1ada\u00bb (Rodr\u00edguez Hoz 2023: 240). A ese anacronismo entre, como ha se\u00f1alado Gracia (2010: 194), la intelectualidad espa\u00f1ola que ten\u00eda \u00abla urgencia de inventar el futuro\u00bb y los exiliados republicanos que viv\u00edan \u00abcon la alarma activada de la restituci\u00f3n de aquel pasado\u00bb. Y as\u00ed era, pues cuando Torre puso en marcha sus estrategias de inserci\u00f3n, el p\u00fablico espa\u00f1ol que lo iba a recibir no eran los intelectuales, ni liberales ni revolucionarios, con quienes hab\u00eda compartido tapete, sino la generaci\u00f3n de los ni\u00f1os de la guerra plenamente politizada. \u00c9l lo sab\u00eda y por eso se adelant\u00f3 a escribirle a Josep Maria Castellet en 1957, casi rog\u00e1ndole atenci\u00f3n: \u00abinsisto en que los testimonios de inter\u00e9s o adhesi\u00f3n recibidos desde Espa\u00f1a, por parte de las nuevas generaciones, son al cabo, y sin duda, los que m\u00e1s me importan\u00bb (en Vauthier 2021: 237).<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Asimismo, hay ciertas condiciones en el posicionamiento est\u00e9tico y pol\u00edtico de Guillermo de Torre que a\u00fan dificultaron m\u00e1s su recepci\u00f3n y su posterior incorporaci\u00f3n al canon. Est\u00e1n estrechamente relacionadas con el mencionado <em>tercer-espacio<\/em> f\u00edsico-pol\u00edtico-literario sobre el que forj\u00f3 su identidad. El mensaje que Torre lanzaba sistem\u00e1ticamente en sus obras encerraba una \u00abvelada nostalgia de la mentalidad liberal demonizada\u00bb asentada sobre \u00abunas marcas ideol\u00f3gicas de origen que no pod\u00edan menos que remitir a un sistema de valores y expectativas que hab\u00eda sido derrotado\u00bb (R\u00f3denas 2023: 133 y 231). Pol\u00edtica y literariamente, Guillermo de Torre reivindicaba valores que no pod\u00edan ser recibidos ni escuchados en un contexto de fuerte polarizaci\u00f3n, deudor del franquismo, primero, y de la l\u00f3gica de la Guerra Fr\u00eda, despu\u00e9s: por un lado, el socialismo democr\u00e1tico de ra\u00edz republicano-liberal que privilegiaba la libertad individual e intelectual; por otro, la tradici\u00f3n est\u00e9tica igualmente liberal (arraigada en la est\u00e9tica antirrealista de las vanguardias hist\u00f3ricas y formalizada luego en la <em>literatura responsable<\/em>). Este fue el <em>tercer-espacio<\/em> en que Guillermo de Torre se instal\u00f3 e instal\u00f3 su obra, una tercera v\u00eda de acercamiento entre bandos pol\u00edticos y est\u00e9ticos que de ninguna manera encontrar\u00edan acomodo en las coordenadas espa\u00f1olas de los a\u00f1os sesenta. El posicionamiento est\u00e9tico-ideol\u00f3gico de Torre arraigaba en unas circunstancias hist\u00f3ricas y literarias completamente desfasadas de la nueva realidad.<\/p>\r\n\r\n<h1><strong>4 \u00daltima reflexi\u00f3n<\/strong><\/h1>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Instalarse en un <em>tercer-espacio<\/em> que rechazaba la estructuraci\u00f3n hegem\u00f3nica y polarizada de los campos y redefin\u00eda los l\u00edmites simb\u00f3licos entre los extremos, fue un arma de doble filo para Guillermo de Torre. El cr\u00edtico comenz\u00f3 ocupando una posici\u00f3n-frontera sobre la que forj\u00f3 su identidad diferencial de agente mediador, y esta particular condici\u00f3n lo condujo a unos plantea\u00admientos pol\u00edtico-literarios superadores de los extremos f\u00e1ciles y de los falsos dilemas sobre los que se sostuvo el binarismo pol\u00edtico y est\u00e9tico durante la modernidad. No obstante, sus genuinos planteamientos no lograron resistir la larga guerra de fuegos cruzados que ocup\u00f3 buena parte de nuestro siglo XX. El contexto espa\u00f1ol y el contexto occidental no estaban preparados para escuchar, mucho menos asimilar, los cuestionamientos que lanzaba Gui\u00adllermo de Torre, y su permanente defensa del <em>tercer-espacio<\/em> acab\u00f3 confin\u00e1ndolo a un <em>no-lugar<\/em> sin regreso.<\/p>\r\n<p style=\"font-weight: 400\">Ni la cr\u00edtica literaria de posguerra ni la de la Transici\u00f3n llegaron a re\u00adcuperar la producci\u00f3n de Guillermo de Torre, que hasta hace bien poco ha permanecido en los m\u00e1rgenes del canon. \u00bfEs esto as\u00ed porque tal vez quienes se ocuparon de reconstruir la historia literaria reciente fueron, citando a Zuleta (1993: 133) \u00abcr\u00edticos biso\u00f1os y otros que no lo eran, pero que escrib\u00edan en medio del creciente fragor de pugnas intelectuales, ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas de signos contrapuestos\u00bb? De ser as\u00ed, los asuntos pol\u00edticos, en este caso, desplazaron el eje del debate literario \u2013cuando no lo anularon\u2013 y ocurri\u00f3 lo que Mar\u00eda Zambrano (1961: 67)\u00a0nos ense\u00f1\u00f3 en su \u00abCarta del exilio\u00bb: \u00abtodos los exi\u00adliados que nunca tuvimos una espec\u00edfica actividad pol\u00edtica, nos reconocemos en esas pinturas de Vel\u00e1zquez que son el Ni\u00f1o de Vallecas o el Bobo de Coria, esto es, en bufones de corte, del pasado, de un misterioso y especial pasado, por no decir que queda al margen, intacta, la cuesti\u00f3n de nuestro trabajo\u00bb.<\/p>\r\n\r\n<h1 style=\"font-weight: 400\"><strong>Referencias<\/strong><\/h1>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Abalo G\u00f3mez, Adriana (2024a). \u00abLiteraturas europeas de vanguardia, de Gui\u00adllermo de Torre: maniobras de posicionamiento en la aventura est\u00e9tica de los a\u00f1os veinte\u00bb, <em>Arbor<\/em> 200 (812), 1-11. &lt;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3989\/arbor.2024.812.2704\">https:\/\/doi.org\/10.3989\/arbor.2024.812.2704<\/a>&gt;.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Abalo G\u00f3mez, Adriana (2024b). \u00abManiobras pol\u00edtico-literarias de Guillermo de Torre desde el exilio: <em>Apollinaire y las teor\u00edas del cubismo<\/em> en la colecci\u00f3n El Puente\u00bb, <em>Creneida<\/em>. Anuario de literaturas hisp\u00e1nicas 12, 507-532.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Bhabha, Homi (2002). <em>El lugar de la cultura<\/em>, Buenos Aires, Manantial.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Garc\u00eda, Carlos (2004). <em>Correspondencia Rafael Cansinos Assens y Guillermo de Torre 1916-1955<\/em>, Madrid, Iberoamericana Vervuert.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Gerhardt, Federico (2011). \u00abTodos los puentes El Puente. Una colecci\u00f3n en tres \u00e9pocas\u00bb,<em> Olivar<\/em> 12 (16), 241-283.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Gracia, Jordi (2010). <em>A la intemperie: exilio y cultura en Espa\u00f1a<\/em>, Barcelona, Anagrama.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Gracia, Jordi &amp; Domingo R\u00f3denas de Moya (2013). <em>Historia de la literatura espa\u00f1ola. Derrota y restituci\u00f3n de la modernidad (1939-2010)<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">L\u00f3pez Cobo, Azucena (2016). <em>Est\u00e9tica y prosa del arte nuevo. Jos\u00e9 Ortega y Gasset, Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, Guillermo de Torre y Fernando Vela<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Ridruejo, Dionisio (1952). \u00abExcluyentes y comprensivos\u00bb, <em>Revista de Barcelona<\/em> 1, 5.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">R\u00f3denas de Moya, Domingo (2013). \u00abGuillermo de Torre o la \u00e9tica de la cr\u00edtica literaria\u00bb, en: Domingo R\u00f3denas de Moya (ed.), <em>Guillermo de Torre. De la aventura al orden<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Banco Santander, 9-106.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">R\u00f3denas de Moya, Domingo (2021). \u00abEnsayos desplazados: el retorno precario del exilio\u00bb, en: Gracia, Jordi &amp; Domingo R\u00f3denas de Moya (eds.), <em>Las dos modernidades. Edad de Plata y transici\u00f3n cultural en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, Visor Libros, 231-257.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">R\u00f3denas de Moya, Domingo (2023). <em>El orden del azar. Guillermo de Torre entre los Borges<\/em>, Barcelona, Anagrama.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Rodr\u00edguez Hoz, Rebeca (2023). <em>\u00bfQu\u00e9 fue de la ni\u00f1a bonita? La experiencia republicana en la narrativa (1937-2021)<\/em>, Zaragoza, Genueve Ediciones.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Soria Olmedo, Andr\u00e9s (1988). <em>Vanguardismo y cr\u00edtica literaria en Espa\u00f1a<\/em> (1910-1930), Madrid, Itsmo.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Torre, Guillermo de (1958). <em>Problem\u00e1tica de la literatura<\/em>, Buenos Aires, Lo\u00adsada.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Vauthier, B\u00e9n\u00e9dicte (2021). \u00abA deshora, 1956-1963: \u201cLiteratura responsable\u201d y <em>engagement<\/em>. Seguido del epistolario G. de Torre-J. M. Castellet\u00bb, in: Larraz, Fernando &amp; Diego Santos S\u00e1nchez (eds.), <em>Po\u00e9ticas y c\u00e1nones literarios bajo el franquismo<\/em>, Madrid\/Frankfurt am Main, Iberoamericana\/Vervuert, 211-250.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Zambrano, Mar\u00eda (1961). \u00abCarta del exilio\u00bb, <em>Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura <\/em>49, 65-70.<\/p>\r\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Zuleta, Emilia de (1993). <em>Guillermo de Torre entre Espa\u00f1a y Am\u00e9rica<\/em>, Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo.<\/p>","rendered":"<h6 style=\"font-weight: 400\">Universit\u00e4t Bern \/ Grupo de Investigaci\u00f3n Valle-Incl\u00e1n de la Universidade de Santiago de Compostela<\/h6>\n<p style=\"font-weight: 400\"><strong>Abstract:<\/strong> Guillermo de Torre (1900-1971) keeps occupying a <em>non-place<\/em> in the annals of the Spanish Literature, partly due to the fact that he developed his intellectual career in a physical, political and aesthetic <em>third-space<\/em>. The context in which he introduced his works \u2014affected by the logic of the Francoist dictatorship and the Cold War\u2014 prevented the reception of his proposals, which questioned not only the political, but also the aesthetic and idiosyncratic polarisation of our modernity. Despite his resistance movement and his return to the lost cultural field, especially during the 60s, Guillermo de Torre keeps occupying a marginal place in the Spanish historiography.<br \/>\n<span style=\"color: #ffffff\">c<\/span><br \/>\n<strong>Keywords:<\/strong><span style=\"text-align: initial;font-size: 1em\"> Guillermo de Torre; <em>tercer-espacio<\/em>; historiograf\u00eda espa\u00f1ola<\/span><\/p>\n<h1><strong>1 Introducci\u00f3n<\/strong><\/h1>\n<p style=\"font-weight: 400\">El cr\u00edtico Guillermo de Torre sigue ocupando un <em>no-lugar<\/em> en la historiograf\u00eda de la literatura espa\u00f1ola debido en gran parte a esa suerte de <em>tercer-espacio<\/em> en el que desenvolvi\u00f3 su trayectoria intelectual. Su comprensi\u00f3n del fen\u00f3meno literario y pol\u00edtico de la modernidad est\u00e9tica lo condujo hacia un espacio membrana, un espacio liminar que funciona como una suerte de puente entre dos polos dentro de una concepci\u00f3n binaria de los espacios (f\u00edsico, pol\u00edtico, literario) (Bhabha 2002), en el que Torre acab\u00f3 por acomodar todos sus plantea\u00admientos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">El caso de Guillermo de Torre es emblem\u00e1tico porque ocup\u00f3 un <em>tercer-espacio<\/em> f\u00edsico (a caballo entre Espa\u00f1a y Argentina), pol\u00edtico (fue un republicano, pero liberal y no revolucionario) y literario (defendi\u00f3 una <em>literatura responsable<\/em>, integradora de la experimentaci\u00f3n vanguardista y el compromiso social).<a class=\"footnote\" title=\"La literatura responsable es el ideal literario con el que Torre respondi\u00f3 al debate del engagement instalado durante la modernidad est\u00e9tica en Europa y quiso resolver el falso dilema que hab\u00eda categorizado la producci\u00f3n literaria contempor\u00e1nea entre literatura comprometida o literatura pura. Su respuesta: literatura responsable, \u201ctan lejos del sectarismo como de la gratuidad\u201d (Torre 1958: 185).\" id=\"return-footnote-46-1\" href=\"#footnote-46-1\" aria-label=\"Footnote 1\"><sup class=\"footnote\">[1]<\/sup><\/a> Esto es, siempre se movi\u00f3 en un espacio frontera que, volviendo a Bhabha (2002: 20), \u00abdespliega y desplaza la l\u00f3gica binaria mediante la cual suelen construirse las identidades de la diferencia, es decir, negro\/blanco, yo\/otro\u00bb, rechaza \u00abla estructuraci\u00f3n hegem\u00f3nica de los campos\u00bb y nos obliga a \u00abredefinir los l\u00edmites simb\u00f3licos entre los extremos\u00bb. Como cabr\u00eda esperar, en estos <em>terceros-espacios <\/em>se han construido identidades innovadoras de cuestionamiento y de colaboraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de fricci\u00f3n (Bhabha 2002: 18), como fue la de Guillermo de Torre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">En lo que sigue repasaremos la forja de este <em>tercer-espacio<\/em> (que comenz\u00f3 siendo f\u00edsico y acab\u00f3 por ser tambi\u00e9n pol\u00edtico y literario) en el que Guillermo de Torre lleg\u00f3 a gozar de cierto \u00e9xito hasta que la fisura de la Guerra Civil polariz\u00f3 los posicionamientos a tal punto que los <em>terceros-espacios<\/em> quedaron relegados a lugares marginales sin retorno. Finalmente veremos que, pese a sus maniobras de resistencia a la invisibilidad y sus intentos por hacer de esta tercera v\u00eda un lugar s\u00f3lido y leg\u00edtimo, especialmente en su retorno editorial a Espa\u00f1a durante los a\u00f1os sesenta, su identidad descentrada lo conden\u00f3 a ocupar un <em>no-lugar<\/em> en el que todav\u00eda lo arrinconan los anales de la literatura espa\u00f1ola.<a class=\"footnote\" title=\"La reciente y magistral biobibliograf\u00eda de Guillermo de Torre, publicada por el profesor Domingo R\u00f3denas de Moya, El orden del azar. Guillermo de Torre entre los Borges (Anagrama, 2023), ha conseguido revertir parcialmente esta situaci\u00f3n.\" id=\"return-footnote-46-2\" href=\"#footnote-46-2\" aria-label=\"Footnote 2\"><sup class=\"footnote\">[2]<\/sup><\/a><\/p>\n<h1><strong>2 La forja del <em>tercer-espacio <\/em><\/strong><\/h1>\n<p style=\"font-weight: 400\">Guillermo de Torre naci\u00f3 con el siglo y creci\u00f3 al comp\u00e1s de los movimientos de vanguardia. Este fue el h\u00e1bitat natural de un joven Torre que alcanz\u00f3 la edad adulta en 1918 y habr\u00eda de ser su lanzadera para convertirse en el abanderado del nuevo r\u00e9gimen literario. Desde la joven edad de diecis\u00e9is a\u00f1os lla\u00adm\u00f3 a las puertas de autoridades vanguardistas en busca de padrinos que le abriesen camino, <em>vgr<\/em>. la correspondencia que cruz\u00f3 con Cansinos Assens entre 1916 y 1919 (Garc\u00eda 2004). Sus tempran\u00edsimas colaboraciones en las revistas de la \u00e9poca \u00able valieron un puesto destacado en la cr\u00edtica de los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los veinte\u00bb (L\u00f3pez Cobo 2016: 70) y, antes de publicar <em>Literaturas europeas de vanguardia <\/em>(1925) ya hab\u00eda firmado numerosos art\u00edculos con excelente acogida en revistas vanguardistas de alcance internacional (Soria Olmedo 1988), colaborado en <em>Revista de Occidente<\/em> desde 1924 y traducido o versionado a c\u00e9lebres poetas franceses (Apollinaire, Reverdy, Cocteau, Cendrars o Max Jacob). Sin olvidar que se hab\u00eda dado a conocer como creador de vanguardia con dos trabajos clave: <em>Manifiesto Vertical<\/em> <em>Ultra\u00edsta <\/em>(1920) y el poemario <em>H\u00e9lices<\/em> (1923). En 1925, <em>annus mirabilis<\/em> de la vanguardia espa\u00f1ola, public\u00f3 su virtuoso trabajo <em>Literaturas europeas de vanguardia<\/em> y termin\u00f3 de afianzar su centralidad en el campo literario espa\u00f1ol (Abalo G\u00f3mez 2024a).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">No obstante esta prematura legitimaci\u00f3n, Guillermo de Torre pronto se adentr\u00f3 en el <em>tercer-espacio<\/em> al comenzar a explorar al mismo tiempo el campo literario argentino. Se\u00f1ala R\u00f3denas de Moya (2013: 24) que con la publicaci\u00f3n de <em>Literaturas europeas de vanguardia<\/em> el cr\u00edtico ya estaba ac\u00adtuando \u00abcomo corredor literario y enlace intercontinental\u00bb, una condici\u00f3n que pronto iba a definir su identidad diferencial. Torre procur\u00f3 divulgar sus trabajos en revistas porte\u00f1as y public\u00f3 tempranamente en <em>Mart\u00edn Fierro, Proa o Nosotros<\/em>. Su libro <em>Literaturas europeas de vanguardia<\/em> fue profusa y positivamente rese\u00f1ado en Argentina, entre otros, por su cu\u00f1ado Borges. Cuando el cr\u00edtico desembarc\u00f3 en Buenos Aires en agosto de 1927 con motivo de su matrimonio con Norah Borges, el campo literario bonaerense lo estaba esperando. All\u00ed residi\u00f3 durante cuatro a\u00f1os y medio y su aclimataci\u00f3n fue extraordinaria. En menos de un a\u00f1o se hab\u00eda convertido en redactor de <em>La Naci\u00f3n<\/em> y secretario del suplemento literario, colaborador asiduo en <em>Caras y Caretas<\/em>, <em>El Hogar <\/em>o <em>S\u00edntesis<\/em>, adem\u00e1s de primer secretario de Victoria Ocampo en la emblem\u00e1tica <em>Sur<\/em>, donde acab\u00f3 de consolidar su prestigio como cr\u00edtico literario universalista. Desde estas tribunas, empujado por su af\u00e1n de interconectar e integrar, Torre edit\u00f3 y divulg\u00f3 a sus colegas peninsulares (Lorca, Gerardo Diego, Alberti, Ayala, Jarn\u00e9s o Ernestina de Champourc\u00edn), hasta convertirse en muy poco tiempo \u00aben un agente mediador de primer\u00edsima importancia\u00bb (Zuleta 1993: 20). Aun as\u00ed, tras la proclamaci\u00f3n de la Segunda Rep\u00fablica, Guillermo de Torre quiso regresar a Espa\u00f1a y en febrero de 1932 la familia estaba de vuelta: Torre desembarcaba \u00abcon una personalidad intelectual ya s\u00f3lidamente perfilada\u00bb (Zuleta 1993: 27). Durante los escasos cuatro a\u00f1os previos a la Guerra Civil, el cr\u00edtico sigui\u00f3 apuntalando su condici\u00f3n de puente literario entre las dos literaturas hisp\u00e1nicas: vinculado al campo bonaerense mediante su labor en <em>Sur<\/em> y otras revistas argentinas, as\u00ed como manteniendo una activa correspondencia con sus colegas latinos y a la vez colaborando en numerosos diarios espa\u00f1oles: <em>El Sol, Luz, Diario de Madrid, Diario Mundo, Revista de Occidente, Gaceta de Arte o \u00cdndice Literario<\/em>.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">El estallido de la Guerra Civil le arrebat\u00f3 su espacio f\u00edsico e intelectual natural, aunque para \u00e9l no supuso el hiato profesional que fue para muchos de sus colegas. Torre sali\u00f3 del pa\u00eds rumbo a Buenos Aires y antes de su llegada ya hab\u00eda sido requerido por Gonzalo Losada para asesorar un proyecto editorial que resultar\u00eda la potente editorial hom\u00f3nima. Desde 1937 Guillermo de Torre dise\u00f1\u00f3 y dirigi\u00f3 varias colecciones que son expresivas de su inter\u00e9s por seguir fortaleciendo el puente y con \u00e9l afianzar su identidad en ese <em>tercer-espacio<\/em> poco explorado hasta la fecha. Su extraordinaria actividad en la editorial le llev\u00f3 a ocupar un lugar preeminente en la edad de oro de la edici\u00f3n en Am\u00e9rica Latina y a proyectarse no solo como uno de los mayores editores y cr\u00edticos del panorama hisp\u00e1nico sino, sobre todo, como un mediador sin parang\u00f3n entre la literatura de las dos orillas. Si bien es cierto que la centralidad que Torre adquiri\u00f3 en el campo latinoamericano no tuvo parang\u00f3n, muy a su pesar y empero sus notables esfuerzos, en el campo espa\u00f1ol de posguerra. La posibilidad de sobrevivir en ese <em>tercer-espacio<\/em> que con tanto esmero hab\u00eda venido construyendo desde el arranque de su carrera, quedaba frustrada por los acontecimientos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<h1><strong>3 Del <em>tercer-espacio<\/em>\u2026 al <em>no-lugar<\/em><\/strong><\/h1>\n<p style=\"font-weight: 400\">Desde 1937, Buenos Aires le dio a Guillermo de Torre una tribuna literaria e intelectual magn\u00edfica. Sin embargo, no resultaba suficiente para llegar al p\u00fablico natural que el curso de la historia hab\u00eda o bien desperdigado a lo largo y ancho del globo o bien clausurado al otro lado del Atl\u00e1ntico. Torre no dejaba de sentirse desubicado en el sentido m\u00e1s literal del t\u00e9rmino, no solo por haber perdido su emplazamiento natural sino, sobre todo, su condici\u00f3n de puente cultural entre las dos orillas.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Esta especie de <em>supervivencia deslocalizada<\/em> se fue acentuando con el paso del tiempo hasta que, entrada la d\u00e9cada de los sesenta el cr\u00edtico se empe\u00f1\u00f3 en revertirla. En cuanto el sistema literario peninsular cedi\u00f3 m\u00ednimamente a la recuperaci\u00f3n de la obra de los desterrados, se alz\u00f3 como portador de la memoria borrada, enfoc\u00e1ndose en escribir y editar <em>en <\/em>y <em>para<\/em> el p\u00fablico espa\u00f1ol (R\u00f3denas de Moya 2023: 430). Escribi\u00f3 m\u00e1s que nunca con el af\u00e1n de reencontrar a sus lectores perdidos, trabar y fortalecer el puente. Ten\u00eda muy claro el objetivo: \u00ababrir el camino hacia una inteligencia sobre las bases de la concordia y libertad, entre los emigrados y los que han permanecido en Espa\u00f1a\u00bb (Zuleta 1993: 39). Por eso edit\u00f3 toda su producci\u00f3n en Espa\u00f1a (nada menos que quince t\u00edtulos), en sellos atra\u00eddos por la prosa de ideas del exilio (Taurus, Guadarrama, Seix Barral, Gredos, Alianza), hasta lograr \u00abuna presencia en los anaqueles de las librer\u00edas espa\u00f1olas que ya no iba a abandonar hasta su muerte\u00bb (R\u00f3denas de Moya 2013: 85). Algunos de los t\u00edtulos m\u00e1s emblem\u00e1ticos que atestiguan sus maniobras de inserci\u00f3n son: <em>El fiel de la balanza<\/em> (Taurus, 1961); <em>La aventura est\u00e9tica de nuestra edad<\/em> (Seix Barral, 1962); <em>Historia de las literaturas de vanguardia<\/em> (Guadarrama, 1965); <em>Apollinaire o las teor\u00edas del cubismo<\/em> (Edhasa, 1967); <em>Del 98 al Barroco <\/em>(Gredos, 1969); <em>Nuevas direcciones de la cr\u00edtica literaria<\/em>\u00a0(Alianza, 1970).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">No se trataba de retornar f\u00edsicamente (Torre viaj\u00f3 varias veces a Espa\u00f1a desde 1951 y lleg\u00f3 a pasar largas temporadas sin pretender quedarse), sino de recuperar el lugar que cre\u00eda merecer: iba en busca del espacio que las nuevas generaciones deb\u00edan darle en calidad de mayor, en calidad de portador de conocimiento, de pensamiento y del sistema de valores de la modernidad est\u00e9tica que el r\u00e9gimen hab\u00eda barrido y era preciso rescatar para sobreponerse a la quiebra de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Sin embargo, la maquinaria de resistencia y retorno que Torre puso en marcha expresaba unos posicionamientos literarios y pol\u00edticos deudores de una tercera v\u00eda que resultaba dif\u00edcilmente aceptable para el p\u00fablico receptor del interior. Ejemplo de ello es la <em>non nata<\/em> revista <em>El Puente<\/em>, reconducida en la posterior colecci\u00f3n hom\u00f3nima (1963-1968), que Guillermo de Torre puso en marcha junto a algunos <em>intelectuales comprensivos<\/em> del interior (Ridruejo 1952: 5): Carles Riba, Jos\u00e9 Luis Aranguren y Juan Marichal. El proyecto hac\u00eda sistema con otras iniciativas que desde comienzos de los sesenta fomentaban el reencuentro intelectual y ocupaban un <em>tercer-espacio<\/em> inexplorado, que se quer\u00eda de colaboraci\u00f3n, de integraci\u00f3n, y desde el que se pretend\u00eda superar en t\u00e9rminos culturales pero tambi\u00e9n pol\u00edticos la brecha abierta por la fratricida guerra.<a class=\"footnote\" title=\"Destacan la obra de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Marra L\u00f3pez, Narrativa espa\u00f1ola fuera de Espa\u00f1a (1939-1961) (Guadarrama, 1963); la labor de \u00cdnsula en el rescate de nombres y textos del exilio, de Revista de Occidente, \u00cdndice Literario o Papeles de Son Armadans; la evidente tarea de Cuadernos (1954-1966) y de Ib\u00e9rica. Por la libertad; el encuentro entre exiliados y antifranquistas del interior en el IV Congreso del Movi\u00admiento Europeo en M\u00fanich en 1962; la colecci\u00f3n editorial Ruedo Ib\u00e9rico tambi\u00e9n clave en la labor de transmisi\u00f3n; o la pol\u00edtica editorial de Taurus que desde 1957 fue \u00abuna ventana abierta al ensayo ex\u00edlico\u00bb (R\u00f3denas de Moya 2021: 234), seguida por Guadarrama y Seix Barral. Se\u00f1alan con acierto Gracia y R\u00f3denas de Moya (2013: 87) que todo aquello fue \u00abuna llamada a despolitizar la actividad literaria y cultural\u00bb pues la entrada del exilio solo cab\u00eda dentro de un marco \u00abde asepsia pol\u00edtica\u00bb.\" id=\"return-footnote-46-3\" href=\"#footnote-46-3\" aria-label=\"Footnote 3\"><sup class=\"footnote\">[3]<\/sup><\/a> La naturaleza de esta tercera v\u00eda no era genuinamente cultural ni \u00fanicamente literaria, sino que ten\u00eda un notable trasfondo pol\u00edtico. Y dicho trasfondo concordaba con el que sosten\u00eda el <em>Congreso por la Libertad de la Cultura<\/em>y su buque insignia <em>Cuadernos<\/em>: promover la reconciliaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n entre los intelectuales del interior y del exilio y hacerlo desde un posicionamiento aparentemente apol\u00edtico, en este caso intraliterario, a fin de reconciliar los dos campos intelectuales fisurados por la Guerra Civil (Abalo G\u00f3mez 2024b). As\u00ed se lo trasladaba Torre a Max Aub pocos meses antes de lanzar el primer t\u00edtulo:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"font-weight: 400\">[El Puente] tender\u00e1, efectivamente [\u2026] a buscar, a consolidar m\u00e1s bien, un enlace entre los autores espa\u00f1oles del exilio y los de dentro de Espa\u00f1a solidarios en la misma actitud disidente. Nada de pol\u00edtica inmediata pero s\u00ed en su \u00faltima y superior intenci\u00f3n. Se nutrir\u00e1 preferentemente de ensayos sobre temas hisp\u00e1nicos e hispanoamericanos [\u2026] el editor quiere osadamente imprimir esos libros en Madrid, pues el prop\u00f3sito justamente es que sean le\u00eddos en Espa\u00f1a ciertos autores. [febrero de 1962]. (Gerhardt 2011: 243).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"font-weight: 400\"><em>A priori,<\/em> tanto el proyecto<em> El Puente<\/em> como la publicaci\u00f3n masiva en Espa\u00f1a de sus ideas \u2014unas veces en t\u00edtulos nuevos y otras en reediciones\u2014 presum\u00edan ser una inteligente y eficaz maniobra de inserci\u00f3n en el campo literario perdido. Sin embargo y, contra todo pron\u00f3stico, ni la colecci\u00f3n ni las obras de Torre recibieron la recepci\u00f3n ni la acogida esperada. \u00bfA qu\u00e9 se debi\u00f3?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Como se ha estudiado en t\u00e9rminos generales, su mala recepci\u00f3n pudo partir de la \u00abfalta de entendimiento intergeneracional entre el exilio y el interior\u00bb, de la ausencia de frecuencia entre una \u00abdesmemoriada juventud presentista\u00bb y \u00ablos exiliados anclados en la Espa\u00f1a so\u00f1ada\u00bb (Rodr\u00edguez Hoz 2023: 240). A ese anacronismo entre, como ha se\u00f1alado Gracia (2010: 194), la intelectualidad espa\u00f1ola que ten\u00eda \u00abla urgencia de inventar el futuro\u00bb y los exiliados republicanos que viv\u00edan \u00abcon la alarma activada de la restituci\u00f3n de aquel pasado\u00bb. Y as\u00ed era, pues cuando Torre puso en marcha sus estrategias de inserci\u00f3n, el p\u00fablico espa\u00f1ol que lo iba a recibir no eran los intelectuales, ni liberales ni revolucionarios, con quienes hab\u00eda compartido tapete, sino la generaci\u00f3n de los ni\u00f1os de la guerra plenamente politizada. \u00c9l lo sab\u00eda y por eso se adelant\u00f3 a escribirle a Josep Maria Castellet en 1957, casi rog\u00e1ndole atenci\u00f3n: \u00abinsisto en que los testimonios de inter\u00e9s o adhesi\u00f3n recibidos desde Espa\u00f1a, por parte de las nuevas generaciones, son al cabo, y sin duda, los que m\u00e1s me importan\u00bb (en Vauthier 2021: 237).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Asimismo, hay ciertas condiciones en el posicionamiento est\u00e9tico y pol\u00edtico de Guillermo de Torre que a\u00fan dificultaron m\u00e1s su recepci\u00f3n y su posterior incorporaci\u00f3n al canon. Est\u00e1n estrechamente relacionadas con el mencionado <em>tercer-espacio<\/em> f\u00edsico-pol\u00edtico-literario sobre el que forj\u00f3 su identidad. El mensaje que Torre lanzaba sistem\u00e1ticamente en sus obras encerraba una \u00abvelada nostalgia de la mentalidad liberal demonizada\u00bb asentada sobre \u00abunas marcas ideol\u00f3gicas de origen que no pod\u00edan menos que remitir a un sistema de valores y expectativas que hab\u00eda sido derrotado\u00bb (R\u00f3denas 2023: 133 y 231). Pol\u00edtica y literariamente, Guillermo de Torre reivindicaba valores que no pod\u00edan ser recibidos ni escuchados en un contexto de fuerte polarizaci\u00f3n, deudor del franquismo, primero, y de la l\u00f3gica de la Guerra Fr\u00eda, despu\u00e9s: por un lado, el socialismo democr\u00e1tico de ra\u00edz republicano-liberal que privilegiaba la libertad individual e intelectual; por otro, la tradici\u00f3n est\u00e9tica igualmente liberal (arraigada en la est\u00e9tica antirrealista de las vanguardias hist\u00f3ricas y formalizada luego en la <em>literatura responsable<\/em>). Este fue el <em>tercer-espacio<\/em> en que Guillermo de Torre se instal\u00f3 e instal\u00f3 su obra, una tercera v\u00eda de acercamiento entre bandos pol\u00edticos y est\u00e9ticos que de ninguna manera encontrar\u00edan acomodo en las coordenadas espa\u00f1olas de los a\u00f1os sesenta. El posicionamiento est\u00e9tico-ideol\u00f3gico de Torre arraigaba en unas circunstancias hist\u00f3ricas y literarias completamente desfasadas de la nueva realidad.<\/p>\n<h1><strong>4 \u00daltima reflexi\u00f3n<\/strong><\/h1>\n<p style=\"font-weight: 400\">Instalarse en un <em>tercer-espacio<\/em> que rechazaba la estructuraci\u00f3n hegem\u00f3nica y polarizada de los campos y redefin\u00eda los l\u00edmites simb\u00f3licos entre los extremos, fue un arma de doble filo para Guillermo de Torre. El cr\u00edtico comenz\u00f3 ocupando una posici\u00f3n-frontera sobre la que forj\u00f3 su identidad diferencial de agente mediador, y esta particular condici\u00f3n lo condujo a unos plantea\u00admientos pol\u00edtico-literarios superadores de los extremos f\u00e1ciles y de los falsos dilemas sobre los que se sostuvo el binarismo pol\u00edtico y est\u00e9tico durante la modernidad. No obstante, sus genuinos planteamientos no lograron resistir la larga guerra de fuegos cruzados que ocup\u00f3 buena parte de nuestro siglo XX. El contexto espa\u00f1ol y el contexto occidental no estaban preparados para escuchar, mucho menos asimilar, los cuestionamientos que lanzaba Gui\u00adllermo de Torre, y su permanente defensa del <em>tercer-espacio<\/em> acab\u00f3 confin\u00e1ndolo a un <em>no-lugar<\/em> sin regreso.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400\">Ni la cr\u00edtica literaria de posguerra ni la de la Transici\u00f3n llegaron a re\u00adcuperar la producci\u00f3n de Guillermo de Torre, que hasta hace bien poco ha permanecido en los m\u00e1rgenes del canon. \u00bfEs esto as\u00ed porque tal vez quienes se ocuparon de reconstruir la historia literaria reciente fueron, citando a Zuleta (1993: 133) \u00abcr\u00edticos biso\u00f1os y otros que no lo eran, pero que escrib\u00edan en medio del creciente fragor de pugnas intelectuales, ideol\u00f3gicas y pol\u00edticas de signos contrapuestos\u00bb? De ser as\u00ed, los asuntos pol\u00edticos, en este caso, desplazaron el eje del debate literario \u2013cuando no lo anularon\u2013 y ocurri\u00f3 lo que Mar\u00eda Zambrano (1961: 67)\u00a0nos ense\u00f1\u00f3 en su \u00abCarta del exilio\u00bb: \u00abtodos los exi\u00adliados que nunca tuvimos una espec\u00edfica actividad pol\u00edtica, nos reconocemos en esas pinturas de Vel\u00e1zquez que son el Ni\u00f1o de Vallecas o el Bobo de Coria, esto es, en bufones de corte, del pasado, de un misterioso y especial pasado, por no decir que queda al margen, intacta, la cuesti\u00f3n de nuestro trabajo\u00bb.<\/p>\n<h1 style=\"font-weight: 400\"><strong>Referencias<\/strong><\/h1>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Abalo G\u00f3mez, Adriana (2024a). \u00abLiteraturas europeas de vanguardia, de Gui\u00adllermo de Torre: maniobras de posicionamiento en la aventura est\u00e9tica de los a\u00f1os veinte\u00bb, <em>Arbor<\/em> 200 (812), 1-11. &lt;<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.3989\/arbor.2024.812.2704\">https:\/\/doi.org\/10.3989\/arbor.2024.812.2704<\/a>&gt;.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Abalo G\u00f3mez, Adriana (2024b). \u00abManiobras pol\u00edtico-literarias de Guillermo de Torre desde el exilio: <em>Apollinaire y las teor\u00edas del cubismo<\/em> en la colecci\u00f3n El Puente\u00bb, <em>Creneida<\/em>. Anuario de literaturas hisp\u00e1nicas 12, 507-532.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Bhabha, Homi (2002). <em>El lugar de la cultura<\/em>, Buenos Aires, Manantial.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Garc\u00eda, Carlos (2004). <em>Correspondencia Rafael Cansinos Assens y Guillermo de Torre 1916-1955<\/em>, Madrid, Iberoamericana Vervuert.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Gerhardt, Federico (2011). \u00abTodos los puentes El Puente. Una colecci\u00f3n en tres \u00e9pocas\u00bb,<em> Olivar<\/em> 12 (16), 241-283.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Gracia, Jordi (2010). <em>A la intemperie: exilio y cultura en Espa\u00f1a<\/em>, Barcelona, Anagrama.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Gracia, Jordi &amp; Domingo R\u00f3denas de Moya (2013). <em>Historia de la literatura espa\u00f1ola. Derrota y restituci\u00f3n de la modernidad (1939-2010)<\/em>, Barcelona, Cr\u00edtica.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">L\u00f3pez Cobo, Azucena (2016). <em>Est\u00e9tica y prosa del arte nuevo. Jos\u00e9 Ortega y Gasset, Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, Guillermo de Torre y Fernando Vela<\/em>, Madrid, Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Ridruejo, Dionisio (1952). \u00abExcluyentes y comprensivos\u00bb, <em>Revista de Barcelona<\/em> 1, 5.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">R\u00f3denas de Moya, Domingo (2013). \u00abGuillermo de Torre o la \u00e9tica de la cr\u00edtica literaria\u00bb, en: Domingo R\u00f3denas de Moya (ed.), <em>Guillermo de Torre. De la aventura al orden<\/em>, Madrid, Fundaci\u00f3n Banco Santander, 9-106.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">R\u00f3denas de Moya, Domingo (2021). \u00abEnsayos desplazados: el retorno precario del exilio\u00bb, en: Gracia, Jordi &amp; Domingo R\u00f3denas de Moya (eds.), <em>Las dos modernidades. Edad de Plata y transici\u00f3n cultural en Espa\u00f1a<\/em>, Madrid, Visor Libros, 231-257.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">R\u00f3denas de Moya, Domingo (2023). <em>El orden del azar. Guillermo de Torre entre los Borges<\/em>, Barcelona, Anagrama.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Rodr\u00edguez Hoz, Rebeca (2023). <em>\u00bfQu\u00e9 fue de la ni\u00f1a bonita? La experiencia republicana en la narrativa (1937-2021)<\/em>, Zaragoza, Genueve Ediciones.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Soria Olmedo, Andr\u00e9s (1988). <em>Vanguardismo y cr\u00edtica literaria en Espa\u00f1a<\/em> (1910-1930), Madrid, Itsmo.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Torre, Guillermo de (1958). <em>Problem\u00e1tica de la literatura<\/em>, Buenos Aires, Lo\u00adsada.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Vauthier, B\u00e9n\u00e9dicte (2021). \u00abA deshora, 1956-1963: \u201cLiteratura responsable\u201d y <em>engagement<\/em>. Seguido del epistolario G. de Torre-J. M. Castellet\u00bb, in: Larraz, Fernando &amp; Diego Santos S\u00e1nchez (eds.), <em>Po\u00e9ticas y c\u00e1nones literarios bajo el franquismo<\/em>, Madrid\/Frankfurt am Main, Iberoamericana\/Vervuert, 211-250.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Zambrano, Mar\u00eda (1961). \u00abCarta del exilio\u00bb, <em>Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura <\/em>49, 65-70.<\/p>\n<p class=\"hanging-indent\" style=\"font-weight: 400\">Zuleta, Emilia de (1993). <em>Guillermo de Torre entre Espa\u00f1a y Am\u00e9rica<\/em>, Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo.<\/p>\n<hr class=\"before-footnotes clear\" \/><div class=\"footnotes\"><ol><li id=\"footnote-46-1\"><em>La literatura responsable<\/em> es el ideal literario con el que Torre respondi\u00f3 al debate del <em>engagement<\/em> instalado durante la modernidad est\u00e9tica en Europa y quiso resolver el falso dilema que hab\u00eda categorizado la producci\u00f3n <em>literaria contempor\u00e1nea<\/em> entre <em>literatura comprometida o literatura pura<\/em>. Su respuesta: <em>literatura responsable<\/em>, \u201ctan lejos del sectarismo como de la gratuidad\u201d (Torre 1958: 185). <a href=\"#return-footnote-46-1\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 1\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-46-2\">La reciente y magistral biobibliograf\u00eda de Guillermo de Torre, publicada por el profesor Domingo R\u00f3denas de Moya, <em>El orden del azar<\/em>. <em>Guillermo de Torre entre los Borges<\/em> (Anagrama, 2023), ha conseguido revertir parcialmente esta situaci\u00f3n. <a href=\"#return-footnote-46-2\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 2\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-46-3\">Destacan la obra de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Marra L\u00f3pez, <em>Narrativa espa\u00f1ola fuera de Espa\u00f1a<\/em> (1939-1961) (Guadarrama, 1963); la labor de <em>\u00cdnsula<\/em> en el rescate de nombres y textos del exilio, de <em>Revista de Occidente, \u00cdndice Literario<\/em> o <em>Papeles de Son Armadans<\/em>; la evidente tarea de <em>Cuadernos<\/em> (1954-1966) y de <em>Ib\u00e9rica. Por la libertad;<\/em> el encuentro entre exiliados y antifranquistas del interior en el IV Congreso del Movi\u00admiento Europeo en M\u00fanich en 1962; la colecci\u00f3n editorial <em>Ruedo Ib\u00e9rico<\/em> tambi\u00e9n clave en la labor de transmisi\u00f3n; o la pol\u00edtica editorial de Taurus que desde 1957 fue \u00abuna ventana abierta al ensayo ex\u00edlico\u00bb (R\u00f3denas de Moya 2021: 234), seguida por Guadarrama y Seix Barral. Se\u00f1alan con acierto Gracia y R\u00f3denas de Moya (2013: 87) que todo aquello fue \u00abuna llamada a despolitizar la actividad literaria y cultural\u00bb pues la entrada del exilio solo cab\u00eda dentro de un marco \u00abde asepsia pol\u00edtica\u00bb. <a href=\"#return-footnote-46-3\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 3\">&crarr;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"author":419,"menu_order":8,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":["adriana-abalo-gomez"],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[75],"license":[],"class_list":["post-46","chapter","type-chapter","status-publish","hentry","contributor-adriana-abalo-gomez"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/46","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/wp\/v2\/users\/419"}],"version-history":[{"count":31,"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/46\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":755,"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/46\/revisions\/755"}],"part":[{"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/46\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=46"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=46"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/dlf.uzh.ch\/openbooks\/xii-dies-romanicus-turicensis\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=46"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}